lunes, 11 de enero de 2010

La Imposición moral de los naturales...

Hace unos días todos los que aspiramos a ampliar los espacios de libertad y reducir la participación estatal en la vida privada (en términos no de publicidad y privacidad de la que habla Hanna Arendt, sino de individualidad de las decisiones que afectan la esfera personal y sobre las que se decide unilateralmente por quienes ostentan la titularidad de dicha vida (vida calificada y por tanto Bios, como acto de vivir y de expresar una cualidad física en razón de la actividad y actitud de vitalidad, y no genéricamente, es decir, no Zoé)) , pudimos calificar a la Asamblea Legislativa del D.F con un diez en materia de igualdad, de derechos humanos y no discriminación; pero sobre todo, la legislación capitalina se colocó dentro del marco de los mínimos de cualquier país progresista (apreciación personal, dudo mucho que con el sistema penal que tiene México realmente podamos hablar de ello). La razón de este reconocimiento público, es la eliminación de la vetusta prohibición del matrimonio homosexual. Anteriormente se reducía dicho acto únicamente a la unión de un hombre y una mujer -por tanto exclusiva de heterosexuales- y por consiguiente la posibilidad de gozar de los derechos, que derivados del contrato anteriormente mencionado, se adquieren; o sea, la protección familiar, derechos de sucesión y de alimentos eran exclusivos de los naturales, dejando en desprotección absoluta a los miembros de una unión homosexual, sin mayor razón que la primitiva lógica de excluir a quienes cuya preferencia sexual, identidad psico-sexual o género no fueran las mismas que de aquellos creyentes de ciertos dogmas religiosos, teorías científicas y filosóficas, y consignas morales (sí todas ellas gorilezcas e igual de vetustas que la misma prohibición) que encuadran al objeto de la acción de vivir como verbo imperfecto y sinónimo de reproducción sin sentido, los cuales parecieran ignorar cualquier situación afectiva, humana y real -son por lo general estos los mismos grupos, quienes en algún momento estuvieron contra el voto de la mujer, contra la libre autodeterminación de los pueblos indígenas y de la aceptación de la multiculturalidad de la nación, o que están en contra de la protección global de los derechos humanos, es decir, protección aún cuando el agente que recienta la violación sea el peor de los criminales-, quienes han calificado como anti-natura esta decisión legislativa, haciendo presa a quienes beneficia la eliminación de aquel precepto discriminatorio (aunque indirectamente) blanco digno de motes peyorativos, descalificaciones moralista y castigos producto de juicios de valor, que además se hacen públicos, de aquello que sólo y en la más profunda intimidad puede ser juzgado por quienes gozan de lo que orgánicamente o por elección, caracteriza su forma de vivir. Ya el Universal publicó ayer que la homosexualidad no es una conducta aprendida, sino una característica de nacimiento http://www.eluniversal.com.mx/sociedad/5199.html.

Hoy acabo de ver en facebook un grupo que se opone a la llamada "adopción gay", también aprobada democráticamente por los asambleístas, con lo cual también me enorgullezco garrafalmente, sin que por ello obste mis deseos de explicar mi preocupación sobre este tema. Si bien siempre he manifestado mi agrado y gusto por hacer de las redes sociales, motores de cambio y caldos de cultivo de discusiones y protestas, de manifestaciones y congratulaciones a lo que así lo merece, claro siempre y cuando se haya recorrido y haya quedado satisfecho el proceso gnoseológico necesario; hoy me quede con un sabor agridulce, y más aún después de leer la columna de Fadanelli en el Universal... concuerdo con él: "no tengo ningun empacho por hacer mis enemigos" a aquellos que son enemigos de la tolerancia, el respeto y la igualdad, y sobre todo aquellos a quienes les produce alergia vivir en un mundo incluyente y sin prejuicios, pluralista y si porque no, donde reine la diversidad y sea la igualdad en el derecho a ser diferente la base de cualquier relación social; y declararles la guerra a aquellos que quieren imponer sus costumbres morales, sus conceptos de bondad o de maldad, calificando de malo y castigable todo aquello que a ellos nos les produzca placer de acuerdo a sus propios juicios de valor. Y aún cuando no sea mi objetivo convencer a quienes han decidido navegar por el mar de la intolerancia, si es mi objetivo combatir en esas mismas aguas por el triunfo de la igualdad. Si bien cada quien puede pensar lo que su conciencia le dicte y mande, y no quiero ser incongruente, no puedo evitar desear que esa forma de pensar siga enriqueciendo el debate propio de la pluralidad... sin que por ello esté de acuerdo con la falta de información.

La confusión predominante entre la libre de expresión y las expresiones discriminatorias y denostadoras, será, al parecer por mucho tiempo más, una constante en los discursos públicos recargados de moralismos y opiniones intolerantes sobre lo que respecta a la esfera pública... ya que es esta una invasora de la esfera privada en muchos casos... lo fue hasta hace unos días con respecto del matrimonio y sobre todo respecto de la adopción.

No es mi intensión caer en el profundo aburrimiento que me produce hablar de fechas y líneas cronológicas; aunque estas nos den mayor información, faltaré a mi gusto de informar y dejare por sentado el proceso legislativo y las discusiones que se dieron respecto a este tema… Sin que por ello pase por alto la posición de los grupos conservadores y jerarcas de la iglesia católica principalmente, cuya postura inquisitiva no nos sorprende en lo más mínimo. Respecto a la oposición a la adopción, y en los casos más reaccionarios contra el matrimonio homosexual, la razón que cuelga del estandarte y usan de bandera es el interés superior del menor, ya que en razón de protección a los intereses de este grupo doblemente vulnerable (menores de edad, y huérfanos), se izan banderas y blanden espadas para combatir en guerra santa a los anti-naturales, y así lograr evitar que su perversión patológica, se propague a estas futuras generaciones de siervos de Dios… quienes han de predicar con el ejemplo natural y han de casarse y tener hijos y vivir en familia, porque Dios dijo: el hombre no debe estar solo… y por eso creo a la mujer… solo que pareciera que Yahvé nunca pensó que hay hombres que no van a estar solos, porque quieren estar con otros hombres, o mujeres que han de querer estará con otras mujeres, y formar una familia, lo cual es también un derecho fundamental (art.4 Constitucional, sobre el cual transitamos a tientas por la ceguera que nos produce la siempre ausente SCJN, con respetco al contenido de nuestros derechos, ya que no ha podido definir lo que es el Derecho a decidir sobre la estructura familiar); y argumentando con razones, de nuevo, moralistas y religiosas, pretender imponer su moral a las demás personas, con las armas más autoritarias de descalificar todas las conductas contrarias a las suyas y la costumbres ajenas, con la sola finalidad de sentir satisfacción personal.

Si ser homosexual fuese (únicamente, aún no tengo ningún dato verás que lo acredite) una cuestión de aprendizaje, tal vez no habría ningún homosexual en el mundo ¿no?. Todos somos biológicamente hijos de un hombre y una mujer, sin embargo, existe la homosexualidad como una preferencia más... sin que pueda por ello verse como una patología, como pareciera que lo hacen aquellos que usan como única razón la mencionada para estar en contra de la decisión de la asamblea del D.F. Y utilizando esta lógica, se pretende proteger a los niños para que crezcan como naturales y no se perviertan... sin que sea ese realmente el problema; no para cualquier persona racional, no sé para un chimpancé.

Como decía antes, hay una sola cosa que me inquieta de la adopción homosexual, y es también en relación a los niños que se adoptan. Evidentemente todos nos preocupamos por que en ningún caso de adopción (hetero u homo) los niños sean explotados de ninguna manera; sin embargo en el caso de la adopción de padres del mismo sexo me preocupa que la actitud de la sociedad en general sea como la de estos grupos: de señalamiento y ataque, de imposición moral y que sean juzgados bajo la lupa de sus (des)valores. Es decir, me preocupa no la actitud de los padres, ya que confío en las instituciones encargadas de ello, que no habrá ninguna adopción mala habida, cosa que deben hacer siempre no importando el sexo de los padres, confío en que siempre un niño huérfano tendrá mejores oportunidades y será más feliz con una familia que lo procure; me preocupa entonces los agentes externos al núcleo familiar, los miembros de una sociedad machista, educada sobre cimientos discriminatorios y en muchos casos por hombres y mujeres homofóbicas. Entonces estos grupos que están contra la adopción gay, no crean espacios para proteger a los menores, sino que alimentan y acrecientan la cultura de intolerancia y generan mayores aires de desprotección a los menores, por que en lugar de educar contra la homofobia, se está educando a favor de ella.