domingo, 14 de febrero de 2010

Fundamentalismo informativo

Hace unos días el Secretario de Gobernación presentó, ante el presidente del CEN del PAN, una carta donde anunciaba sus deseos por renunciar a su condición de militante en Acción Nacional, partido al que pertenece su jefe, el Presidente de la República. Las excusas expresadas en la correspondencia mencionada, no ahondaron más que las imprecisas razones profesionales que su cargo exigen.

No es que las decisiones que tome el encargado de la política interna, con respecto a su militancia y preferencia de partido, no sean de interés público, ya que se trata del titular de una dependencia determinante para la vida de un país, siendo que es el quien se encarga de "velar" por los derechos humanos, aunque sea firmando el Programa de 2008-2012, o como representante del Estado mexicano ante la ONU en el Examen Periódico Universal, así como ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos como lo vimos en las comparecencias del caso Rosendo Radilla; entre muchas otras cosas las exigencias profesionales de este señor, pero sobre todo de cualquiera que sea el que ocupe el puesto de Don Fernando, son las de ser un político autónomo, que lejos de seguir un modelo de partido siga un modelo de política que permita dar cumplimiento cabal a toda la agenda pendiente que se deriva de los problemas internos, no sólo como mediador ante un posible conflicto armado, sino como el encargado de implementar políticas públicas que fomenten una cultura de derechos humanos, así como, curiosamente, ser interlocutor entre el Congreso -principalmente ante el Órgano de representación popular- y el Ejecutivo.

Por esto creo que fue una buena decisión, sin saber si quiera que es lo que lo motivo, repito más allá de lo que se conoce, es decir: la tensión superficial del agua, que impide que una hoja se hunda, es así la carta de Gómez Mont, un ejercicio postal que resulta insuficiente para quien toma ese tipo de decisiones; pero al mismo tiempo, creo que la importancia mediática con la que se trata esta noticia redunda en el fundamentalismo informativo (fundamentalismo informativo, porque en ese afán exacerbado de darle una interpretación, y difusión de esta, extremista y literal a los sucesos políticos -como paralelismo de la interpretación al Corán o a la Biblia-, e informarlo como el mayor suceso y por lo tanto digno de encabezar la agenda pública, se constituye como tal), que necesariamente redundará en excesos por parte de los analistas, quienes lejos verlo como un triunfo autónomo (aunque sabemos que no es esta la razón de la renuncia), lo ven como un mensaje recargado de símbolos, que deben ser estudiados a profundidad cada uno de ellos, como si estuviéramos tratando de descifrar un papiro egipcio del periodo de Userkaf, haciendo uso y abuso de todas las técnicas de interpretación del simbolismo estético y de la semiótica; cuando, opino, que no debería causar mayor revuelo una decisión, que no es tomada como Secretario de Gobernación (aún cuando haya firmado así la carta enviada a Nava), sino como Fernando Gómez Mont, un militante más de un partido cuya mayor característica, es ser el partido del gobierno actual. No se está tomando una decisión fundamental para remediar los abusos de la lucha contra el narco tráfico, ni tampoco se están implementando políticas públicas de ataque a la pobreza, ni si quiera se está renunciado a la postura plasmada en el PNDH, sino que se toma una decisión que no trasciende en el plano factico su labor, por el contrario, en cierta medida favorecería a la decisión autónoma y libre de este actor toral, ya que dejaría de ser subordinado de una línea de partido, para mantenerse únicamente como subordinado del Jefe de las Fuerzas Armadas, aunque bueno habría que preguntarse ¿es el Jefe MILITAR, quien toma las decisiones del partido al cual renuncia Gómez Mont?