jueves, 25 de marzo de 2010

Empezar por el comienzo... 1

Pfff!!

¿Por dónde empezar a desenredar una bola de estambre que ha quedado en el olvido y poco a poco se han ido haciendo nudos las hebras?

No se encuentra fácil esta respuesta o sí... y aún cuando la encontremos, existen varias aristas por donde podemos empezar, por lo tanto debemos tomar una decisión, que debe ser planeada para evitar apretar más los nudos... no es una decisión que se debe tomar a la ligera, ya que requiere de dos pasos anteriores, encontrar una posible solución y decidir sobre la que pueda ser mejor... sin que por fuerza sea la decisión más fácil. Para encontrar la respuesta debemos considerar varios elementos que se obtienen a partir de la experiencia y del conocimiento del objeto... OJO No podemos responder esta pregunta si no consideramos que no hablamos de varios trozos de estambre unidos, sino de una pieza única, que no la podemos separar sin romper... Debemos considerar que tal vez los nudos dependen de uno solo, o que sean independientes de los demás... consideremos que no hablamos de un material flexible y resistente sino de un material fibroso y diverso en su textura, lo cual hace muy difícil su tratamiento... el hecho de que esta bola de estambre no cumpla la función por la que naturalmente fue creada a partir de otros objetos preexistentes a la propia bola, por lo mismo de que los nudos impiden su realización, no es razón para negar su existencia... por el contrario, es deber resolver el problema y seguir con el curso natural del universo... este deber implica otra obligación, encontrar los factores externos e internos que causaron el problema y confeccionarlos a fin de evitar que se vuelva a enredar...

Ahora!

¿Por donde debemos empezar para solucionar la situación de violencia, deshumanización, abusos, impunidad y autoritarismo?

Como comenzar... Como dice Werner Herzog... hasta los enanos nacieron pequeños... y no podemos empezar si no es por el comienzo... pero como encontrar esas respuestas... que fórmula matemática o que algoritmo debemos utilizar para dar un giro copernicano a lo que vivimos... ¿Cómo terminar con los retenes, con la militarización, con los asesinatos, con las vejaciones, con las privaciones de la libertad, con la trata de personas, con la pobreza, con las exigencias económicas, con las imposiciones morales, con la explotación sexual, laboral y la esclavitud? ¿Cómo no ver al hombre como un Homo Sacer?

¿Cómo separarnos de la idea de la vida del hombre únicamente como Homo faber y vida útil?

Por favor empecemos a trabajar en la respuesta...

Nota: Tal vez la ilustración de los problemas sociales olvidados -olvidados no por su irrelevancia, sino por su complejidad, utilizando medidas a partir de la heurística de disponibilidad, resolviendo la superficie del problema y causando mayor profundidad en el mismo- a partir de la metáfora de la bola de estambre no sea lo más elegante (de hecho no me interesaba serlo), pero ilustra perfectamente lo que representa; y como según Murphy siempre pudo ser peor, no dejemos de pensar que podría haber metaforizado con el queso oaxaca... así que ahorrémonos las críticas a ese respecto...

jueves, 4 de marzo de 2010

Olvidemos los derechos humanos y apliquemos las leyes...

Ya hablaba de la Corte y la importante decisión que tiene en las manos no sólo en el tema de la adopción y matrimonio homosexual; decisión que de ser tomada con base en la protección de los derechos y en aras de garantizar la igualdad, podría transformarse en una realidad en todo el país, conquistando áreas geográficas en las que por ciertas ideologías políticas de extrema derecha del gobierno de estos lugares (llamase Jalisco y Guanajuato), el reconocimiento de igualdad y dignidad no son más que para aquellos que los legisladores del partido del gobernador (en ambos casos PAN) han establecido así, es decir: heterosexuales mayores de edad (falto decir blancos, capaces -sin que sean llamados con "capacidades diferentes"-, católicos y que tengan como ingreso mínimo el equivalente a la renta básica, de preferencia de sexo masculino -sé que suena exagerado, y obviando el hecho de que todos entendemos que el anterior, es un comentario satírico, diré que soy un convenciod de que sin los derechos contenidos en la Constitución, no habría límites para que aquellos estados llegaran a extremos tan absurdos como el hecho de que las mujeres no sólo no serían titulares de derechos humanos, sino que ni siquiera podrían categorizarse en el mismo sentido que los hombres, ¿alguien podría estar en contra de eso?-).
La Corte no sólo tiene gran responsabilidad en ese tema, sino que también el órgano supremo del poder judicial, tiene la obligación de dotar de contenido a los derechos humanos (fundamentales al estar positivizados en la Carta Magna), esto significa establecer límites -principios y fines en los alcances de los derechos-, ya sea a través de precedentes judiciales como pueden ser conflictos derivados de algún amparo, de acciones colectivas (hay ajaá, eso no existe en México, por lo menos no en el sentido de exigir a la Corte se pronuncie sobre cierto tema), acciones de inconstitucionalidad como en el caso del aborto y del matrimonio y adopción homosexual. Dotar de contenido es acotar el actuar de los poderes, es determinar el espacio que constituye el coto vedado, y determinar aquello que no se puede introducir a la esfera de la decisión política, pero sobre todo limitar a los derechos a partir de otros derechos. Por lo tanto la Corte juega un papel toral en la garantía y defensa de la vigencia de los derechos humanos, y debe ser a través de los posicionamientos judiciales que se construyan mayores y mejores formas de protección, por medio de las cuales los legisladores puedan colmar todas las lagunas legales y del ejercicio del poder (público, político, económico, coactivo, comunicativo, etcétera), que han derivado históricamente en las más atroces violaciones y actos de la humanidad. No creo que sea necesario trasladarse a Auschwitz (ojo no me refiero a que no es necesario recordarlo, por el contrario, es nuestro deber nunca olvidarlo, como forma de reivindicar a la humanidad), se puede ver un ejemplo diario en las detenciones arbitrarias y en las declaraciones forzada de aceptación de culpabilidad, las cuales seguramente han sido producto de los peores actos que una persona puede realizarle a otra: torturas.
Sin empacho la Corte decidió hoy limitar las facultades de los Organismos no Jurisdiccionales de protección de los derechos humanos -sistema ombudsman-, limitando a éstos a interponer acciones de inconstitucionalidad únicamente contra leyes que violen derechos expresamente reconocidos en la Constitución, esto no parece ser raro, al contrario limitar a estos organismo a interponer acciones de inconstitucionalidad frente a la posible incoherencia entre la ley generalk y la Constitución, parece más bien una verdad de perogruyo; lo que suena raro es que aquellas leyes que violen derechos humanos consagrados en textos internacionales -y no en la Carta Magna, lo que quiere decir que el Estado Mexicano ha incumplido con la obligación de reformar la legislación a fin de armonizarla con respecto al contenido de dichos instrumentos internacionales-, aceptados y ratificados por el Estado mexicano (y por lo tanto derecho vigente), no son impugnables por estos organismos; por lo tanto, si existe algún derecho no positivizado en la Carta Magna, o peor aún , alguna garantía no contemplada en el mismo ordenamiento, no puede siquiera pensarse que es inconstitucional; como si la Constitución fuera un simple papel declarativo, y no un documento que consagra la autonomía del pueblo mexicano, y limita a los poderes a través de la garantía de supremacía constitucional, y como si no fuera un documento imperfecto por ser un producto legislativo inacabado, como inacabado es el desarrollo social y tecnológico que produce nuevas formas de violaciones a los llamados nuevos derechos, restringiendo la matriz de los derechos humanos, cuyo destino es expandirse no sólo a más sujetos sino también en cuanto el objeto protegiéndose cada vez más derechos, y no al contrario. Aplicando supletoriamente los Tratados si es que benefician más a los derechos humanos.
La contradicción entre las leyes y los tratados internacionales también deben ser sometidos a los medios de control constitucional, aceptando que son estos formas de limitación del poder; es decir, me parece absolutamente restrictivo por parte de los ministros, y ojo con lo que dijo Zaldívar... de acotar el control constitucional a lo estrictamente positivizado por el legislador extraordinario, y no aceptar lo que la comunidad internacional -de la cual participa México- ha establecido como derechos humanos MÍNIMOS, y eso quiere decir, que por lo menos esos son los derechos a los que el Estado debe (como obligación y no como graciosas concesiones) dar garantías para su plena exigibilidad y justiciabilidad.
Ahora bien Zaldívar aseguró, según el Periódico El Universal, que siempre es necesario buscar la mayor protección y expansión de los derechos humanos, más no se pueden "desnaturalizar" los instrumentos de defensa, siendo que las acciones se encuentran diseñadas para confrontar una norma general con las Constitución, y no violaciones de otro tipo... mmmm!!!. Nos deja pensando no?, con relación al post anterior, Zaldívar no necesariamente es el más progresista, vemos que se mantiene en las formas y no entra al fondo, se adhiere a la literalidad de la ley y por tanto de los conceptos, pero en ningún momento busca ampliar estos conceptos que él mismo interpreta restrictivamente, sin adecuarse a la necesidad apremiante de no reducir mecanismos de protección de los derechos humanos, sino ampliarlos, y reconocer que son las leyes mal creadas -osea aquellas que por la pobreza lexicológica, la ausencia de elementos sociales o que simplemente por la incoherencia entre los principios que pretende tutelar dicha ley genera lagunas lo suficientemente amplias para que las autoridades crucen el umbral de lo no permitido y violen derechos humanos- las principales razones por las que el poder produce violaciones y aberrantes arrebatos contra los derechos, la dignidad y la igualdad.
No creo que sea en ningún momento justificable, y menos aún siendo una decisión de la principal encargada de velar por los derechos, que en razón del argumento de que existen otros el medios que se presumiría más efectivos, y por lo menos que cumpliría con las mismas características -osea dejar sin efectos a las leyes impugnadas- que las acciones de inconstitucionalidad, se hayan limitado los mecanismos legales y jurisdiccionales de protección a los derechos; mucho menos si aceptamos el deber de reconocer, que el prinicpal medio de proteger a los derechos es a través de las leyes, y su contenido o sus deficiencias podrían constituir violaciones directas, al hacer imposible la realización de esos derechos.
Que hay que decir a todo esto, si no es que: restringir una facultad ya de por sí restringida a los órganos gubernamentales expresamente facultades para ello: minorías parlamentarias (equivalente al 33%) locales, minorías parlamentarias de la Cámara de Diputados, minorías en el Senado, partidos políticos en temas electorales, PGR, CNDH (la actual limitada)... resultaría crear un nuevo espacio de desprotección, y el mantener una tradición paleo-positivista, donde lo único que se puede hacer es aplicar la ley, sin que sean los ministros verdaderos intérpretes de la Constitución, sino aplicadores del derecho, mediante un proceso irreflexivo entre interpretación y aplicación.
Que nos queda con una Corte que frente al problema de los derechos y de la actividad legislativa rebasada por la de cabildeos amañanados, donde los derechos que se deciden positivizar son producto de una decisión exclusivamente partidista y producto de la heurística de disponibiolidad, que se aleja cada vez más del núcleo social, quedando a merced de la decisión del órgano parlamentario, y dejando en absoluta desprotección a esos derechos que son parte del derecho vigente, pero que al no estar positivizados en la Norma Fundamental, para los ministros, no son susceptibles de ser violados por una ley que contradiga a los mismos.

miércoles, 3 de marzo de 2010

El recuento de los dichos, o de la esperanza judicial

Hace unos meses la Asamblea Legislativa discutía la afortunada reforma al Código Civil del D.F; las voces conservadoras y autoritarias (no quiero referirme al conservadurismo político, que si bien se ha colocado a través de la historia en el centro-derecha de la geografía política, lo cual no compagina con la postura de izquierda liberal que apoyo, sí debo hacer honor a la verdad y reconocer ciertos elementos que han sido adoptados por los posicionamientos de quienes han representado a este movimiento político, esencialmente elementos de derecho natural; sin que por ello deje de ser acérrimo opositor de las posturas neomalthusiana respecto de la pobreza, defendidas por este movimiento político) comenzaron a hacerse presentes intentando imponer sus condiciones morales. Los argumentos argüidos por los altos jerarcas católicos (pues hasta el máximo pontífice hizo los suyos), por los patriarcas (me refiero en plural puesto que tanto el Presidente del CEN del PAN como el Presidente de la República han sido los dos dirigentes nacionales del mismo partido, digo, por no decir que el primer ha cumplido lo que dicta el segundo) del partido de derecha (a veces ultra, a veces solo derecha, otras tantas sin ideología), así como por un gran grupo de la sociedad, que sin tener preferencia homosexual, se han opuesto a estas reformas y han emitido consignas claramente discriminatorias y denostantes contra quienes sí son miembros de la comunidad LGTB, que han impuesto el mote de antinaturales; decidieron comenzar un debate público, que lejos de aceptar otra propuesta, intentaba derrotar la aceptada democráticamente, con argumentos falaces: ya que intentaban fundamentar bajo principios morales, un elemento ético, sin tener en cuenta siquiera, que estaban incurriendo en la actualización de algo que se llama Falacia naturalista.

Luego de algunas semanas de que este tema jugara el papel principal de la agenda pública, el Procurador General de la República, presumiendo sus facultades constitucionales interpuso, ante la SCJN, acción de inconstitucionalidad contra estas reformas (cabe aclarar que sólo existen 7 sujetos facultados para interpone acción de inconstitucionalidad, entre ellos la PGR); donde se plasman los mismo argumentos que antes habían sido esgrimidos por el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, quien hace algunos -varios- meses atrás, había invitado a los jóvenes a unirse a Dios para no caer en la tentación de las drogas, y sí, lo hizo de forma pública, en un evento predominantemente católico y como Presidente de la República.

La acción de inconstitucionalidad, independientemente de las grandes fallas argumentativas, y de la pésima interpretación del artículo 4 de la Constitución, pretende esencialmente: que los ministros de la Corte resuelvan sobre el modelo de familia que ha su conciencia responde como el BUENO, el cual, se fundamenta en la idea del matrimonio heterosexual; este modelo es el mismo que propuso Calderón en otro momento, en el sentido que no sólo es antinatural, según su moral y su concepto de naturalidad, sino que aparte es inconstitucional.

Resumiendo: la PGR pretende que se declare inconstitucional, y por lo tanto quede sin efectos la reforma; considerando, según el Procurador y lo dicho por el Director Jurídico de la institución, que expresamente la Constitución establece que matrimonio es entre un hombre y una mujer; yo reto a quien lea esto y considere como ciertos los dichos del procurador, a que me muestre en que parte de la Constitución se expresa en cuanto tal, y si no, que me explique cómo es posible interpretarlo en ese sentido.

Pero bueno, la decisión está en las manos de los miembros de la Corte (y en las ideologías filosóficas y políticas en las que se adscriben cada uno de los ministros), espero que la decisión que emitan, tenga como fundamento, esencial, la protección universal de todos los derechos humanos, y que si bien considero imposible separar las decisiones judiciales de la moral, espero que los ministros tengan una estructura axiológica lo suficientemente fuerte, que permita construir argumentos coherentes como para resolver en el sentido que más se apegue a la dignidad como valor fundamental, y fundamento mismo de los derechos; y que sirva esa sentencia como un medio de reivindicación con quienes han sido históricamente excluidos.

De verdad tengo esperanzas de que la SCJN haga su trabajo, y que sea el medio para lograr la expansión de esa matriz llamada Derechos Fundamentales. Por lo pronto sabemos que la Corte ha desechado las controversias que propusieron algunos estados, entre ellos Morelos y Guanajuato, arguyendo que se verán obligados a reconocer plenamente válidos dichos matrimonios, lo cual representa un preámbulo, que describe la posición de la Corte frente este tema. Creo que será este caso el que nos demuestre con esta nueva Corte (después de la salida de los dos timones de decisión; de ideologías, que si bien desdibujadas, se erigían como polos opuestos) quien se posicionará como el nuevo progresista -yo no creo que sea Zaldívar, sino que será Cossío-.

Si bien este caso no es fácil, no es un caso difícil, por lo creo que habrá peligro de que se genere una ficción sobre la respuesta a ¿cuál ministro será el nuevo timón de decisión, que establezca los votos más progresistas, a los cuales los demás ministros se adhieran?.
Como decía , por más que pienso -y repienso-, en el conflicto que se produce a raíz del matrimonio homosexual, no encuentro que exista un conflicto de derechos, sino un conflicto entre morales, y sobre todo, un conflicto de prejuicios.