martes, 8 de septiembre de 2009

Ayer Thriller... hoy Jacinta

De hecho bailé hace dos sábados si contamos el fin de semana que acaba de terminar, una buena excusa para romper un récord y consagrarnos como el número uno en el mayor número de gente bailando la difícil coreografía del Rey del Pop. En un monumento lleno de zombies, de pequeños Michael Jackson´s -por paradójico que parezca eran niños- y hasta un cazafantasmas evasor del fisco, 13 mil personas se registraron para lograr a una sola meta: romper el aclamadísimo record; protección civil calculó 50 mil personas (entonces 37 mil no se registraron, pero igual pulieron las calles de la colonia tabacalera con el bailongo); y así todos abordamos de nuevo el metro revolución y nos dirigimos a nuestras actividades comunes de cualquier sábado.

"Yo sí bailo Thriller" no representa una banalidad, ni mucho menos un acto ocioso u obligado de ser partícipe de la mundial aclamación a aquella misteriosa figura de la música cuyo deceso sigue siendo tema de conversación, todo esto tiene un trasfondo: Crear una verdadera organización social. Ya los organizadores, jóvenes por cierto, lo han mencionado en innumerables veces, esto es sólo una excusa sin pretensiones, que busca mostrar la posibilidad de crear medios de gestión y participación ciudadana; sí, por alejado que parezca la necesidad de crear espacios y plazas de comunicación interpersonae, se convierte en una carencia absoluta frente a la gran cantidad de abusos que se cometen, que se han cometido y que si seguimos así se seguirán cometiendo; ya Locke habló sobre el gobierno civil y del papel que la resistencia civil ocupa en un gobierno democrático, sin embargo la ruptura del orden cívico supone violencia, por tanto la obligación de organizarse en aras de alcanzar un fin común nos invita a pensar que los canales de comunicación entre las personas y el poder Legislativo podrían construirse para cumplir con la finalidad primordial del órgano de representación que es funcionar como puente de intercomunicación entre las personas y el Gobierno, por ejemplo.

Ayer (o hace unas semanas) fue Thriller, mañana la exigencia de justicia y una buena actuación por parte de las autoridades, lo cual nace producto de un ejercicio plenamente democrático que es la organización civil, la exigencia de un acto o el cumplimiento de cierto ordenamiento debe ser producto original de la conciencia ciudadana y de la responsabilidad política.

Por eso no debemos dejar de bailar Thriller, y debemos comenzar a transitar dentro de la unión para exigir al unísono ese cambio que a todas luces necesitamos, la situación de Jacinta o de Cirila o de Acteal, ilustran perfectamente esta urgencia y esta necesidad, no se trata de un baile se trata de la socialización de la política y de la exigencia por el cumplimiento de los derechos, se trata de un lucha pacífica y democrática que pretende ante todo cambiar las cosas, alejados de cualquier fetiche.

No hay comentarios:

Publicar un comentario